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Acta diurna

El despotismo no puede existir en una nación hasta que no se  destruya la libertad de prensa

Sostenía un afamado sociólogo dedicado a estudiar las tribus de indios de la Polinesia y la Micronesia que la práctica del incesto era muy común entre los habitantes del lugar, pero que puestos al descubierto quienes lo practicaran eran linchados de las maneras mas crueles, llegando a la conclusión que no se penaba -por cierto- el acto incestuoso, sino que se estaba penando el conocimiento que -de esa  conducta- se estaba poniendo en boca de todos.

El avestruz, por su parte, suele negar un problema escondiendo la cabeza en un pozo. El problema no desaparece, es más, más de una vez termina con el avestruz, pero simplemente el avestruz no quiere verlo, "si no veo el problema no existe..." parece decir.

Un ex presidente Venezolano (hoy condenado por corrupción) sostenía que la causal de varias revueltas populares era la televisión, dado que esta le mostraba al pobre que podía existir otra vida antes de la muerte.

En mas de un estado autoritario, en mas de una provincia feudal, uno de los primeros puntos que se ataca es el de la libertad de prensa. Así hay gobernantes que aparecen manejando los medios de prensa desde el poder político o desde el poder de sus acólitos de turno.

El periodismo, entendido como tal se remonta al Siglo I a C, siendo la primer publicación periodística conocida el Acta diurna, la que consistía en una hoja de noticias que, por orden de Julio César, se colocaba diariamente en el Foro de la antigua ciudad de Roma. Desde entonces el hombre ha convivido permanentemente con las noticias que se generaban desde el poder y la sociedad y no desde la prensa.

Se podrá objetar lo expresado manifestando que existen periodistas que generan la noticia y no se limitan a reproducirla. Ello podrá ser tan cierto como que en este país existen enorme cantidad de cesáreas que deberían haber concluído en partos naturales y no lo fueron, que el cemento debería haber fraguado y no lo hizo, que una persona debería estar presa y por una artimaña no lo está, etc., etc., etc. Decía La Bruyere "El esclavo no tiene mas que un amo, el ambicioso tiene tantos amos como personas que pueden serle útiles en su ambición".

Tengamos presente, en este día, a Moreno que por honesto fue muerto en altamar, tengamos presente a tantos periodistas que han sido sacrificados por aquellos que tenían el poder o por los acólitos de los que tenían el poder.

La segunda guerra mundial no existió solo porque las crónicas lo reflejaban, ni los campos de concentración fueron eliminados porque se eliminó a la prensa, ni en Kosovo existen matanzas porque la prensa lo muestre o lo deje de mostrar.

Algunos políticos suelen tener la idea de esconder a la prensa debajo de la tierra para que no le muestre la realidad, aunque esa realidad termine por acabarlos, con el absurdo pensamiento de "si no veo el problema no existe...", otros intentan condenar a la prensa por mostrar una conducta que les es tan común, no porque sea mentira, sino porque la pone al descubierto.

Decía el novelista irlandés Oscar Wilde (1854/1900): "Los periodistas han exagerado: ahora se puede tener absoluta confianza en ellos", sin los periodistas tendremos que acostumbrarnos a creer en las historias oficiales que día a día nos están contando.

Antes de concluir recordaremos dos hechos que, creemos, muy apropiados:

Por un lado la Corte Suprema ha sostenido en el famoso tema de censura de Servini de Cubría (es decir el Estado) contra Tato Bores (es decir la libertad de prensa): la Constitución veda terminantemente el control previo de lo que se va a expresar por medio de la prensa y el único límite está dado por la responsabilidad civil si se viola el derecho a la intimidad de una persona.

Por otro lado, en honor al líder negro Martin Luther King se formuló esa especie de himno a los derechos civiles que llamaron “We Shall Overcome” que concluye sosteniendo: “No tenemos miedo/no tendremos miedo nunca mas/quiero que mi país sea felíz/con amor y libertad”, y sabido es que sin prensa los ciudadanos nos quedamos sin libertad.

En el mes en el que se conmemora el día del periodista les dejamos como recuerdo esa máxima de Don José Gervasio de Artigas:  “Con la verdad no ofendo ni temo” por mas que los Yabranes de turno se ocupen de indicarle a sus lacayos de siempre donde están los Cabezas.

Jorge Eduardo Freijo